lunes, 7 de junio de 2010

JUEGOS DE SUMA CERO

Caso Film: Ressources Humaines


Recursos Humanos (Ressources Humaines, 1999) de Laurent Cantet es una película, que como toda buena obra cinematográfica se presta para muchas lecturas. Podemos hablar de ella como una apreciable ejemplo de cine de autor, como ilustración para entender los puntos de vista de marxistas y capitalistas, pero una de las lecturas que mejor le va, es la de la visión de un conflicto cuya negociación fracasa y termina por entrar en una escalada irracional de consecuencias poco predecibles.
En realidad la cinta trata sobre dos conflictos, el primero es a nivel interno, del personaje principal Frank Verdeau, hijo de un obrero que lleva más de 30 años en una fábrica y que está realizando una maestría de empresas, en una gran ciudad  de Francia. Frank llega como practicante a la empresa donde labora su padre, donde no sabe bien en qué lugar ubicarse: si con los ejecutivos, donde por su profesión parece estar llamado a estar o con los obreros, donde lo jala más el lado emocional. Una escena reveladora de esta duda, es cuando Frank va al comedor a almorzar y quiere sentarse con los obreros -donde además tiene unos amigos-, y los ejecutivos lo llaman y debe sentarse con ellos.
Pero el conflicto más importante es el que ocurre entre dos grandes bandos de la empresa: los directivos y los obreros, quienes deben sentarse a negociar sobre un tema en el que aparentemente ambos se beneficiarán: la implementación de la jornada laboral de 35 horas. Con ella supuestamente los obreros conseguirán más tiempo libre, mientras que los empresarios tendrán mayores oportunidades de generar empleos más flexibles.
La Sra. Arnoux, la líder del sindicato de obreros, negociadora dura y curtida, sospecha sin embargo que la empresa aprovechará la situación para repetir acciones recientes, que terminaron con el despido de varios de sus compañeros. 
El Patrón, de apariencia educada y amable, es también otro negociador duro, pero en cierto sentido es peor: detrás de esa apariencia está un hombre emocionalmente inestable, que pasa de un momento a otro de la lisonja al insulto, y considera una virtud ocultar información.
Estos sectores duros, sobre todo el del lado empresarial, consideran que para que uno gane el otro debe perder, ven la situación como un pastel cortado en rebanadas fijas y quieren quedarse con la mejor parte, un juego de suma cero.
Estando así las cosas, Frank les da el pretexto perfecto: una encuesta que demuestre que la posición del sindicato no tiene representatividad en los trabajadores, lo que el muchacho no sabe es que, una vez mostrados los resultados, la empresa despedirá a poco más de una decena de trabajadores más, entre ellos su padre. Frank se entera y viendo que el patrón no dará marcha atrás, decide tomar partido por los sindicalistas y les brinda la información.
La negociación ya no tiene sentido: los obreros al saberse engañados ejercen su derecho al a huelga, no habrá marcha atrás el conflicto entró en la escalada irracional y la solución no parece ya tan cercana.
Felizmente el otro conflicto tuvo una mejor solución, Frank al comienzo le reclama a su padre de mala forma, su opción de no plegarse a la huelga, pero luego su padre reacciona y lucha al lado de su hijo, que ha comprometido su futuro


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